Encontrados mis restos o no, yo fui Vlad el empalador!

Encontrados mis restos o no, yo fui Vlad el empalador!

Un equipo de estudiosos estonios cree poseer por final descubierto la situación de los restos de Vlad el Empalador, el príncipe del siglo XV en quien se fundamentó Bram Stoker para su novelística gótica ‘Drácula’ de mil ochocientos noventa y siete.

De pacto con el mensaje en Hurriyet Daily News, sus restos están en el camposanto de Piazza Santa María la Nova, en Nápoles, y no en los Alpes de Transilvania de Rumania, como se pensaba.

Vlad III, príncipe de Wallachia, nació entre mil cuatrocientos veintiocho y mil cuatrocientos treinta y uno, seguramente en Sighişaora, Transilvania. Su apodo, “Drácula”, significa dragón y deriva de la pertenencia de su padre, Vlad II Dracul, a la Orden del Dragón, una orden de caballeros para la defensa del cristianismo en Europa del Este contra los otomanos, con lo que el tierno Vlad era conocido como Drácula o aceptablemente “el hijo del dragón”.

Si adecuadamente Vlad fue conocido en toda Europa por su atrocidad, fue su procedimiento preferido de ejecución lo que le aseguró su sitio en la historia y le dio el nombre de Vlad Tepes (‘Vlad el Empalador’). Se afirma que al retirarse de una batalla contra los otomanos en mil cuatrocientos sesenta y dos, Vlad los empaló y exhibió a unas vigésimo personas a las extramuros de la ciudad de Targoviste como advertencia a las fuerzas otomanas que lo perseguían. Este ataque sicológico funcionó, en tanto que se asevera que el espectáculo fue tan tétrico que los otomanos, tras ver la magnitud de la matanza de Vlad y los miles y miles de cadáveres putrefactos de los que se nutrían los cuervos, recularon y se retiraron a Constantinopla. (más…)